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Atlantis contra Mu


libro modelo 4555 (2)

Novela de fantasía épica y ficción histórica. Es el primer tomo de la saga sobre la isla-continente Atlantis.

Sinopsis:
Hace veinticinco milenios, Lámar fue colonizada por seres humanos procedentes de las estrellas. Mientras los tripulantes de la dorada esfera transparente veían agrandarse nuestro planeta azul, comenzaron a distinguir una isla en medio del océano. En ese momento uno de ellos le dio el nombre de Gran Isla (“Lámar”, en su hermosa lengua). Todos estuvieron de acuerdo. Eran Elves, y por tanto inmortales, que provenían de Ambar (“Mundo”), un pequeño mundo que orbita la gigante azul Elduin (“Estrella Azul”), en el cúmulo globular que los astrónomos de hoy denominan M80, uno de tantos de nuestra galaxia.
Concluyeron su viaje interestelar aterrizando en la gran isla. Encontraron tribus dispersas que guerreaban unas contra otras. Todas ellas llamaban Mu a la tierra de sus padres y su lucha era por ganarla entera para el predominio de sus respectivos pueblos. Los treinta Elves Lamarianos varones y las treinta hembras que vinieron de tan lejos se hicieron con el poder simplemente mostrando su sabiduría y deseos de paz, si bien no fue menos importante su perenne juventud y belleza.
La nave donde viajaron estos singulares inmigrantes fue una rústica plataforma de madera construida a base de leños unidos con cuerdas y compactada con arcilla. Estaba envuelta en una esfera dorada que, afirmaban, formó el Señor de la Galaxia: Heruel (en su lengua, “El que ama las estrellas” o “El amigo de las estrellas”). Guiado por ese poderoso espíritu, este extraño y silencioso objeto, este rectángulo de madera y arcilla flotando de modo misterioso en el centro de la esfera luminosa, vino desde un confín de la galaxia para aterrizar en la isla-continente, a velocidades increíbles, muy superiores a la de la luz.
Los Elves varones y las hembras no emparentaron entre ellos mismos, pero sí con los humanos de las tribus dispersas que habitaban la gran isla, con los nativos de Mu, dando lugar a un único y poderoso pueblo que en adelante fue conocido con el nombre que hasta donde llegaba su memoria colectiva se dieron a sí mismos los lugareños: Muanos (o algo parecido, en su lengua). Los sesenta extraterrestres se dieron un nombre equivalente a lo que sería Lamarianos en nuestra lengua, guardando en secreto el verdadero nombre de su civilización (Elves) y su origen, si bien dejaron este dato por escrito, pero los lugareños nunca aprendieron la lengua de sus señores, menos aún su escritura. En cambio esos seres inmortales dominaron con gran facilidad los distintos dialectos de las tribus de Mu.
Durante siglos ocurrieron muchas cosas… Los ancestros de los Atlantes fueron Muanos transformados genéticamente… Se escaparon de Mu y se establecieron en las antípodas de eses continente-isla, otro semejante situado en el Océano Atlántico, al que denominaron Atlantis.
Con el correr de los siglos, los Atlantes medraron sobre manera y vencieron a los Muanos. Después comenzaron a conquistar amplios territorios por el ancho mundo. Unos quinientos años después del inicio de su expansión, se dieron por satisfechos, considerando que habían conquistado las por entonces tierras más prósperas del planeta.
Unos mil quinientos años más tarde, es decir, hace once milenios, exploradores Atlantes informaron acerca de civilizaciones que florecían alrededor del Mar Mediterráneo. Fundaron dos colonias en sus costas, historia que se narra en el segundo tomo de esta saga. Por entonces fueron maestros de los pueblos helenos —el alfabeto griego es el mismo que el de Mu, utilizado por los Atlantes y que fue inventado por los Señores Lamarianos— y maestros también del antiguo Egipto, como asimismo se apunta en el segundo tomo…
Los Atlantes continuaban medrando; alcanzaron un tremendo poderío científico, económico —por entonces hacía siglos que manejaban monedas, pero su mayor capital siempre fueron las tierras fértiles— y militar. Sus armas destructivas crecían en eficacia y poder, pero ahora empleaban una tecnología basada en los metales, junto con la genética.
En esta historia, la Civilización Atlante era lo suficientemente sabia como para asumir que, con pocas excepciones, las enfermedades tienen origen emocional. Los médicos rurales, como por ejemplo Josobreog, sabían que las enfermedades casi siempre están provocadas por un trauma emocional: curaban ayudando al enfermo a liberarse de sus emociones negativas. También aliviaban las consecuencias de la enfermedad con cuidados paliativos naturales.
Josobreog fue el más sabio de los Curanderos de Atlantis. Su relación con los demás lugareños, los Cortesanos y el Emperador de Atlantis, hace once milenios, inaugura la parte central de esta historia…

http://www.editorialnebula.com/2016/02/atlantis-contra-mu.html

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